25N: Día Internacional contra la Violencia de Género

Basta de acoso en la universidad
Basta de maquillaje institucional y protocolos inútiles

Respondemos Juntas

25 DE NOVIEMBRE: Día Internacional contra la Violencia de Género

El machismo

En pleno siglo XXI, la violencia sexual contra las mujeres sigue estando a la orden del día. Esta violencia tiene múltiples formas, que abarcan desde comportamientos aparentemente más inocentes como los “chistes” machistas (si es que así se les puede llamar) o la publicidad sexista hasta su manifestación más brutal que es el asesinato –90 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas en lo que llevamos de año–. La violencia de género se produce de forma sistémica en todos los contextos políticos, culturales y sociales. Y la universidad, pese a que se nos venda como una burbuja, no es una excepción.
Gracias a la visibilidad que ha conseguido alcanzar el movimiento feminista en la sociedad en general y la universidad en particular, cómo se reproduce el machismo en la universidad se ha puesto encima de la mesa. Contenidos sesgados por género, falta de referentes femeninos y comentarios machistas lanzados desde las tarimas, con la legitimidad que ese lugar les aporta, es algo con lo que tenemos que tragar a diario. Pero no acaba aquí, también hemos tenido que aguantar el acoso de profesores, que desde su posición de poder se creen con derecho a todo, o el de otros estudiantes, mientras la universidad y la mayoría de compañeros miran para otro lado.

La universidad

La presión y la legitimidad de las reclamaciones del movimiento feminista ha hecho en los últimos años que las instituciones hagan campañas relacionadas con la violencia machistas, pero estos esfuerzos han demostrado ser poco eficaces: tanto en la UAM como en la Complutense se han creado protocolos de actuación para, supuestamente, hacer frente y dar solución a las situaciones de violencia de género que se den en el seno de ambas universidades. Sin embargo, el protocolo de la Autónoma únicamente se aplica “en el ámbito del empleo público” de la Universidad, por lo que las agresiones que podamos sufrir estudiantes quedan fuera del mismo; y el protocolo de la UCM, que sí incluye a las alumnas y que pretende dar “una solución rápida a las reclamaciones”, no ha sido capaz de hacer frente adecuadamente a las situaciones de acoso que se han vivido en el campus.
Desde las instituciones, cuyo feminismo y “compromiso” con la defensa de los derechos de las mujeres es más una fachada para quedar bien que una postura y una promesa de acción reales, no se han creado las herramientas necesarias para eliminar el machismo de la universidad (parece que lo único que hacen es crear planes de igualdad, que dejan mucho que desear en lo que aplicación y resultados respecta). No son pocas las ocasiones en que la respuesta ofrecida por la solidaridad de las alumnas ante situaciones de violencia sufridas por compañeras ha dado mejor resultado que las soluciones ofrecidas desde las instituciones.
Ejemplo de ello es lo que ha ocurrido en varias ocasiones, cuando las estudiantes de la UCM, ante la pasividad de las instituciones, se organizan para denunciar públicamente las agresiones que recibían por parte de profesores. En estos casos, la institución en ocasiones se contenta con callar, pero en otras incluso trata de desinformar, silenciar y impedir las protestas.
En la UAM las instituciones tampoco han servido de nada a la hora de resolver las situaciones de acoso que se han producido en el campus: En la autónoma varias estudiantes en los últimos años han pedido ayuda a la universidad tras verse afectadas por diferentes tipos de agresiones machistas (que van desde el acoso hasta agresiones físicas dentro del propio recinto universitario). La Autónoma, aunque se jacte de tener un plan de igualdad, no dio ningún tipo de solución (puesto que si no hay un veredicto judicial la autónoma no actúa, y ya sabemos como funciona la ley en estos casos). En todas las ocasiones en la que las diferentes asociaciones estudiantiles han acudido a las instituciones en busca de ayuda o apoyo, su respuesta ha sido nula. Siempre han sido las asociaciones y organizaciones las que por sus propios medios han acompañado y apoyado a las personas que contactaron para pedir ayuda.
Podemos ver el mismo resultado cuando se trata comentarios y actitudes machistas que tenemos que soportar las alumnas en clase. En el caso de pedir ayuda a la universidad para solucionar estos problemas, sus respuestas siempre son pasivas: “Tened en cuenta que es un profesor mayor, que a pesar de sus constantes comentarios es buena persona, que nos entienden pero que no pueden hacer nada”, son algunas de las respuestas que siempre recibimos.
Aunque las supuestas soluciones ofrecidas hasta el momento desde las instituciones son insuficientes en el mejor de los casos, y completamente inútiles en el peor, desde la FEL queremos proponer nuevas formas de actuación e intentar que las que ya están se apliquen realmente: no basta con crear herramientas para reaccionar ante los escenarios de violencia de género que se dan en las aulas, sino que consideramos indispensable que se desarrollen medidas preventivas de estas situaciones. El protocolo de la UCM ya prevé “acciones de formación y concienciación a la comunidad universitaria”, que incluyen “cursos y actividades formativas, de prevención, de concienciación y de buenas prácticas en relación con el acoso sexual, por razón de sexo, por orientación sexual e identidad y expresión de género”, pero que a día de hoy aún no se han implantado. En la Autónoma, que nosotras sepamos, no se ha propuesto nada parecido.
Para intentar erradicar todas las situaciones de violencia, sea cual sea la forma en que esta violencia se manifiesta que sufrimos cada día las mujeres en las universidades, desde la Federación Estudiantil Libertaria exigimos la implantación (real) de protocolos que contengan formaciones y talleres que conciencien y prevengan efectivamente este tipo de comportamientos, así como de mecanismos que prevean remedios útiles para hacer frente a las agresiones sufridas por cualquiera de nosotras.

Nosotras

Pero si desde las instituciones no se ofrecen soluciones eficaces a las situaciones de sexismo que se dan en las aulas, debemos demostrar que nosotras las estudiantes, juntas, organizadas, si somos más capaces de hacerlo. Y de hecho, lo estamos haciendo. Podemos dar mejores respuestas para hacer frente a estas situaciones: a un profesor de la Facultad de Psicología de la Autónoma famoso por sus comentarios y publicaciones sexistas, unas compañeras le hicieron un muy merecido “escrache”. Desde entonces, no se le oye hacer ese tipo de comentarios–aunque no dudamos de que sigue pensando lo mismo–. Las compañeras de la UCM consiguieron que el profesor que acosaba a sus compañeras fuese apartado de la universidad haciendo saltar el caso a los medios.
Tanto si se trata de formas cotidianas de violencia como comentarios machistas, como de situaciones de acoso más extremas, ya vengan de profesores o de compañeros de clase, es importante establecer redes de apoyo entre nosotras, y no depender en exclusiva de la respuesta que puedan ofrecer las instituciones, que, como hemos dicho, de poco o nada sirven. Hablemos entre nosotras, contactemos con colectivos feministas y el movimiento estudiantil de la uni. Y por supuesto te animamos a que contactes con nosotras (puedes escribirnos a fel_uam@inventati.org o por tuiter a @FEL_Madrid) y pondremos toda nuestra fuerza y experiencia.
Señalemos públicamente a profesores machistas si es necesario. Cubrámonos las espaldas para saltar las trabas que trataran de ponernos, busquemos la experiencia de quienes ya se han organizado para lo mismo. Contactemos también con profesoras que puedan posicionarse con nosotras, que puedan ganarse espacios a los que nosotras no podemos llegar, en los pasillos, en los departamentos. Y si tenemos que denunciar y pagar una abogada, organicémonos para recaudar el dinero o exigir a la universidad que se haga cargo de los gastos que genera la violencia que tiene lugar entre sus paredes. Podemos redactar quejas y presentarlas al departamento o al decanato, por qué no, pero no podemos pensar que ese simple gesto va a solucionar nada si no va acompañado de la presión que sólo colectivamente podemos ejercer.

No estas sola

Quien ejerce este tipo de violencia contra las mujeres, lo que pretende es tener poder sobre nosotras. Para eso utilizarán la manipulación y el miedo, tratarán de dejarnos solas y arrinconarnos, por lo que es de vital importancia no aislarse: si no puedes contarles tu situación a tus compañeras porque es un “amigo” quien te está acosando, si por lo que sea no cuentas con personas de confianza que sepas que van a apoyarte, siempre puedes ponerte en contacto con nosotras. También existen asociaciones de estudiantes casi en cada facultad. Porque juntas somos fuertes y unidas nos es más sencillo hacer frente a todo tipo de situaciones de acoso. Sabemos que es difícil buscar ayuda, que muchas veces parece que la situación no tiene remedio, pero otras muchas han pasado por esto y la experiencia nos dice que buscar apoyo y entender que no somos culpables de que nos agredan, que podemos plantar cara juntas es la mejor forma de enfrentarse a ello. Y aquí estamos para ser ese apoyo.
Tenemos ejemplos y herramientas. Tomémoslas y actuemos en lugar de tragar o delegar en que otros lo arreglen.
Y sobre todo, no estamos solas: nos tenemos a nosotras mismas y a nuestras compañeras.

Mail: fel_uam@inventati.org
TW: @FEL_Madrid


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *